musique et guitare folklorique argentine alfredo zitarrosa La amorosa
Musique populaire argentine
 
   
 
Tradition
 

o Los Fronterizos
o Los Chalchaleros
o Los Tucu Tucu
o Los Cantores del Alba
o Los Cantores de Quilla Huasi
o Los Trovadores de Cuyo
o Los Manseros Santiaguenos
o El Chaqueno Palavecino
o Los Nocheros de Anta

 
Chant
  o Opus Cuatro
o Cuarteto Zupay
o Quinteto Tiempo
 
Tango
  o Anibal Troilo
o Francisco Canaro
 
Alfredo Zitarrosa

 

Alfredo Zitarrosa est né le 10 mars 1936 en Uruguay. Il passa ses premières années dans le village de Santiago Vázquez, très près du fleuve Santa Lucía.
De cette façon Alfredo acquit une grande connaissance de l'homme de la campagne, qu'il écouta, comprit et surtout fut la source inspiratrice d'une grande partie de son oeuvre. Plus d'une fois il dit : "je ne suis pas folkloriste, je suis un chanteur populaire uruguyen , et mon chant est fondamentalement de racine campagnarde, tout est milonga, milonga mère, mère également du tango et du candombe...".

 

Néo Folklore
 

o Los Nocheros
o Las Voces Blancas
o Los Arroyenos
o Cuarteto Cedron
o Duo Coplanacu
o Huella Pampa
o Los Andariegos

 
Solos
 

o Atahualpa Yupanqui
o Horacio Guarany
o Eduardo Falu
o Cesar Isella
o Ariel Ramirez
o Jaime Torres
o
Alfredo Zitarrosa
o Victor Heredia

o Teresa Parodi
o Mercedes Sosa

 
Chamame
  o Antonio Tarrago Ros
o Transito Cocomarola
o Monchito Merlo
o Ramona Galarza

 
 
Le répertoire

d

Al comandante Ernesto Che Guevara

Duerme negrito/Dors petit noir

Duerme, duerme, negrito
Que tu mama está en el campo, negrito
Duerme, duerme, mobila
Que tu mama (es)tá en el campo, mobila.
Te va a traer codornices para ti
Te va a traer rica fruta para ti
Te va a traer carne de cerdo para ti
Te va a traer muchas cosas para ti
Y si el negro no se duerme
Viene el diablo blanco y ¡zas!...
Le come la patita chicapuma
Chicapuma, apuma chicapum.
Duerme, duerme, negrito
Que tu mama 'ta en el campo, negrito.
Trabajando sí
Trabajando duramente
Trabajando sí
Trabajando y va de luto
Trabajando sí
Trabajando y no le pagan
Trabajando sí
Trabajando y va tosiendo
Trabajando sí
Pa(ra e)l negrito chiquitito
Pa'l negrito sí
Trabajando sí
Trabajando sí.
Duerme, duerme, negrito
Que tu mama 'ta en el campo, negrito. Negrito...
El violin de Becho/ Le violon de Becho
Becho toca el violín en la orquesta, 
cara de chiquilín sin maestra, 
y la orquesta no sirve, no tiene 
más que un solo violín que le duele.

Porque a Becho le duelen violines 
que son como su amor, chiquilines; 
Becho quiere un violín que sea hombre, 
que al dolor y al amor no los nombre.

Becho tiene un violín que no ama, 
pero siente que el violín lo llama; 
por la noche como arrepentido, 
vuelve a amar ese triste sonido.

Mariposa marrón de madera, 
niño violín que se desespera, 
cuando Becho no toca y se calma, 
queda el violín sonando en su alma.

Porque a Becho le duelen violines 
que son como su amor, chiquilines; 
Becho quiere un violín que sea hombre, 
que al dolor y al amor no los nombre.

Vida y muerte, violín, padre y madre; 
canta el violín y Becho es el aire; 
ya no puede tocar en la orquesta, 
porque amar y cantar eso cuesta.
 

Milonga del alma

Si te vas

Adagio a mi pais/ Adagio pour mon pays

En mi país, qué tristeza, 
la pobreza y el rencor. 
Dice mi padre que ya llegará
desde el fondo del tiempo otro tiempo
y me dice que el sol brillará 
sobre un pueblo que él sueña
labrando su verde solar.
En mi país, qué tristeza, 
la pobreza y el rencor.

Tú no pediste la guerra, 
madre tierra, yo lo sé. 
Dice mi padre que un solo traidor 
puede con mil valientes;
él siente que el pueblo, en su inmenso dolor, 
hoy se niega a beber en la fuente 
clara del honor.
Tú no pediste la guerra, 
madre tierra, yo lo sé.

En mi país somos duros:
el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz. 
Detrás de cada puerta 
está alerta mi pueblo;
y ya nadie podrá 
silenciar su canción 
y mañana también cantará. 
En mi país somos duros:
el futuro lo dirá.

En mi país, qué tibieza, 
cuando empieza a amanecer. 
Dice mi pueblo que puede leer 
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey 
que le puedan marcar el camino 
que va a recorrer.
En mi país, qué tibieza, 
cuando empieza a amanecer.

Coro
En mi país somos miles y miles 
de lágrimas y de fusiles, 
un puño y un canto vibrante, 
una llama encendida, un gigante 
que grita ¡Adelante... Adelante...!

Solo
En ml país brillará, yo lo sé, 
el sol del pueblo, arderá, 
nuevamente, alumbrando mi tierra

Candombe del mucho palo

El pericon

Candombe del olvido

Romance para un negro milonguero

Coplas del compadre Juan Miguel

Al compadre Juan Miguel,
no le pagan el jornal
y aunque no haiga de comer,
lo mesmo hay que trabajar.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.

Todo el día lo ha pasa’o
trabajando y sin chistar,
por unos tragos de caña
el pobre compadre Juan.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.

Como cueva de peludo,
la arispuca de Miguel;
qué perro destino el suyo
que naide se acuerda d’él.*
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.

El dotor y el comisario**
siempre le hablan de la ley,
que hay que respetar lo ajeno***
aunque no haiga de comer.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.

Juan Miguel se ha resigna’o
a vivir entre el arroz,
mientras haiga caña y mate
hay que agradecerle a Dios.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.

Pero un día habrá de ser
que esto se ha de terminar,
y la suerte del compadre
pa’ su bien ha de cambiar,
¡cuando canten estas coplas
los peones del arrozal!****


Guitarrero viejo

La cancion quiere

Pa'I que se va

Triunfo agrario/Triomphe agraire

Este es un triunfo madre
Pero sin triunfo
Nos duele hasta los huesos
El latifundio

Esta es la tierra padre
Que vos pisabas
Todavia mi canto
No la rescata

Y cuando sera el dia
Pregunto cuando
Que por la tierra esteril
Vengan sembrando
Todos los campesinos
Desalojados

Hay que dar vuelta el viento
Como la taba
El que no cambia todo
No cambia nada

Este es un triunfo madre
Del nuevo tiempo
De estar bajo la tierra
Rompio el silencio

Este es un triunfo padre
De la alegria
De tu sueño en semilla
Sube la vida

Sube la vida arriba
Hasta la espiga
Que si la tierra es fertil
La tierra es mia
Adonde nace el alba
Yo siembro el dia

Hay que dar vuelta el viento
Como la taba
El que no cambia todo
No cambia nada

Milonga de pelo largo

Dona soledad

Milonga del tartamudo

Malaguena

Prueba de barrio sur

Tanta vida en cuatro versos/ Tant de vie dans quatre vers

“Una por mí se moría,
yo me muero por usted,
usted se muere por otro;
qué mundo tan al revés.”

Coplas con sabiduría,
que en el camino encontré,
tanta vida en cuatro versos,
pa’ mis adentros pensé.


En la puerta de mi casa
tres arbolitos planté,
planté una fe, una esperanza
y un “jamás te olvidaré”.

Pero también he plantado,
porque te sé precavida,
un corazón al revés
y una flor que dice: olvida.

Coplas como panaderos,
como nubes, como aquel
mirlo que cantaba manso
a orillas del Arapey.

Yo soy tararira vieja,
que busca lo más profundo,
viveza precisa el hombre
para vivir en el mundo.

Pero también necesita,
y la copla no lo dice,
una mujer compañera,
una canción cuando triste.

El valor todo lo puede,
hay que tenerse confianza,
y lo que el valor no pueda*
lo ha de poder la esperanza.

Coplas que son como un poncho
en un camino invernal
y, al perdido en este mundo,
un agua de manantial.


Maria de las esquinas

Sólo la noche supo su silencio,
su vuelo circular, el ala rota,
y –trascartón– la muerte…

María quiso encontrar
de su sombra su color
y perfumó de mujer
la esquina del callejón.

María quiso volar
con sus alas de cartón,
la noche con su espiral
de cuchillos sin dolor.

María qué viento sur
golpeó tus ojos de mar,
cuando roto el corazón
se alzó luna en soledad.

María por la ciudad
gastando fue su color,
y en la lluvia volverá
a su esquina de malvón.

María qué viento sur
golpeó en tus ojos de mar…

Dile a la vida/ Dis à la vie

Para tanta soledad me sobra el tiempo,
dile a la vida que viva,
tu recuerdo no se muere ni yo siento
más que penas conocidas.
Para tanta soledad me sobra el tiempo,
dile a la vida que viva.

En mi alma muchas veces, un momento,
se abre una puerta dormida,
yo no sé si sacudida por el viento,
sé que se cierra enseguida.
Y en la senda donde vivo siempre encuentro
tus flores desvanecidas.

Cuando volvamos a vernos
no sangrarán tus heridas,
yo he pagado tu dolor con el infierno
tu amor con toda mi vida.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
dile a la vida que viva.

No me traigas esas flores ni preguntes
si te arranqué de mi vida,
en la negra oscuridad donde te hundes
mi corazón te vigila.
No me traigas esas flores ni preguntes
si te arranqué de mi vida.

Tus amores, nuestro amor y el pensamiento,
son canciones enemigas;
yo sé bien cuáles son mis sentimientos
no quiero más despedidas.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
y el tiempo sí que te olvida.

Cuando volvamos a vernos
no sangrarán tus heridas,
yo he pagado tu dolor con el infierno
tu amor con toda mi vida.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
dile a la vida que viva.

Popurri con los olimarenos

Los boliches

El retobao

Seis figureao

El gato de las cuchillas

Amanecer

Senorita erre

Solos y juntos

Maria serena mia

El diccionario

Milonga madre

Cancion de los horneros

Stefanie

Coplas del canto

El arbol del olvido

El corazon de mi pueblo

Chamarrita de los milicos

Triunfo de los vencidos

Éste es el triunfo, madre,
de los vencidos;
de los que nada tienen,
de los sufridos.

Nunca tuvieron nada,
menos cobijo;
sosteniendo la suerte
de algún caudillo.

Éste es el triunfo, madre,
que canto y grito;
por tanto gaucho muerto
desconocido.

Le hablaron de pelea,
probó el cuchillo;
agarró sus cacharpas,
sonriendo al hijo.

Éste es el triunfo, madre,
de los perdidos,
vueltos tierra del llano,
agua del río,
remolino de polvo,
flor de espartillo;
éste es el triunfo, madre,
de los vencidos.
(1975)
 
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