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Al comandante Ernesto Che Guevara
Duerme
negrito/Dors petit noir
Duerme, duerme, negrito
Que tu mama está en el campo, negrito
Duerme, duerme, mobila
Que tu mama (es)tá en el campo, mobila.
Te va a traer codornices para ti
Te va a traer rica fruta para ti
Te va a traer carne de cerdo para ti
Te va a traer muchas cosas para ti
Y si el negro no se duerme
Viene el diablo blanco y ¡zas!...
Le come la patita chicapuma
Chicapuma, apuma chicapum.
Duerme, duerme, negrito
Que tu mama 'ta en el campo, negrito.
Trabajando sí
Trabajando duramente
Trabajando sí
Trabajando y va de luto
Trabajando sí
Trabajando y no le pagan
Trabajando sí
Trabajando y va tosiendo
Trabajando sí
Pa(ra e)l negrito chiquitito
Pa'l negrito sí
Trabajando sí
Trabajando sí.
Duerme, duerme, negrito
Que tu mama 'ta en el campo, negrito. Negrito...
Becho toca el violín en la orquesta,
cara de chiquilín sin maestra,
y la orquesta no sirve, no tiene
más que un solo violín que le duele.
Porque a Becho le duelen violines
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.
Becho tiene un violín que no ama,
pero siente que el violín lo llama;
por la noche como arrepentido,
vuelve a amar ese triste sonido.
Mariposa marrón de madera,
niño violín que se desespera,
cuando Becho no toca y se calma,
queda el violín sonando en su alma.
Porque a Becho le duelen violines
que son como su amor, chiquilines;
Becho quiere un violín que sea hombre,
que al dolor y al amor no los nombre.
Vida y muerte, violín, padre y madre;
canta el violín y Becho es el aire;
ya no puede tocar en la orquesta,
porque amar y cantar eso cuesta.
Milonga del alma
Si te vas
Adagio a mi pais/ Adagio pour mon pays
En mi país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor.
Dice mi padre que ya llegará
desde el fondo del tiempo otro tiempo
y me dice que el sol brillará
sobre un pueblo que él sueña
labrando su verde solar.
En mi país, qué tristeza,
la pobreza y el rencor.
Tú no pediste la guerra,
madre tierra, yo lo sé.
Dice mi padre que un solo traidor
puede con mil valientes;
él siente que el pueblo, en su inmenso dolor,
hoy se niega a beber en la fuente
clara del honor.
Tú no pediste la guerra,
madre tierra, yo lo sé.
En mi país somos duros:
el futuro lo dirá.
Canta mi pueblo una canción de paz.
Detrás de cada puerta
está alerta mi pueblo;
y ya nadie podrá
silenciar su canción
y mañana también cantará.
En mi país somos duros:
el futuro lo dirá.
En mi país, qué tibieza,
cuando empieza a amanecer.
Dice mi pueblo que puede leer
en su mano de obrero el destino
y que no hay adivino ni rey
que le puedan marcar el camino
que va a recorrer.
En mi país, qué tibieza,
cuando empieza a amanecer.
Coro
En mi país somos miles y miles
de lágrimas y de fusiles,
un puño y un canto vibrante,
una llama encendida, un gigante
que grita ¡Adelante... Adelante...!
Solo
En ml país brillará, yo lo sé,
el sol del pueblo, arderá,
nuevamente, alumbrando mi tierra
Candombe del mucho palo
El pericon
Candombe del olvido
Romance para un negro milonguero
Coplas del compadre Juan Miguel
Al compadre Juan Miguel,
no le pagan el jornal
y aunque no haiga de comer,
lo mesmo hay que trabajar.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.
Todo el día lo ha pasa’o
trabajando y sin chistar,
por unos tragos de caña
el pobre compadre Juan.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.
Como cueva de peludo,
la arispuca de Miguel;
qué perro destino el suyo
que naide se acuerda d’él.*
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.
El dotor y el comisario**
siempre le hablan de la ley,
que hay que respetar lo ajeno***
aunque no haiga de comer.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.
Juan Miguel se ha resigna’o
a vivir entre el arroz,
mientras haiga caña y mate
hay que agradecerle a Dios.
Pobre compadre Miguel,
la vida que le ha toca’o.
Pero un día habrá de ser
que esto se ha de terminar,
y la suerte del compadre
pa’ su bien ha de cambiar,
¡cuando canten estas coplas
los peones del arrozal!****
Guitarrero viejo
La cancion quiere
Pa'I que se va
Triunfo agrario/Triomphe agraire
Este es un triunfo madre
Pero sin triunfo
Nos duele hasta los huesos
El latifundio
Esta es la tierra padre
Que vos pisabas
Todavia mi canto
No la rescata
Y cuando sera el dia
Pregunto cuando
Que por la tierra esteril
Vengan sembrando
Todos los campesinos
Desalojados
Hay que dar vuelta el viento
Como la taba
El que no cambia todo
No cambia nada
Este es un triunfo madre
Del nuevo tiempo
De estar bajo la tierra
Rompio el silencio
Este es un triunfo padre
De la alegria
De tu sueño en semilla
Sube la vida
Sube la vida arriba
Hasta la espiga
Que si la tierra es fertil
La tierra es mia
Adonde nace el alba
Yo siembro el dia
Hay que dar vuelta el viento
Como la taba
El que no cambia todo
No cambia nada
Milonga de pelo largo
Dona soledad
Milonga del tartamudo
Malaguena
Prueba de barrio sur
Tanta vida en cuatro versos/ Tant de vie dans quatre vers
“Una por mí se moría,
yo me muero por usted,
usted se muere por otro;
qué mundo tan al revés.”
Coplas con sabiduría,
que en el camino encontré,
tanta vida en cuatro versos,
pa’ mis adentros pensé.
En la puerta de mi casa
tres arbolitos planté,
planté una fe, una esperanza
y un “jamás te olvidaré”.
Pero también he plantado,
porque te sé precavida,
un corazón al revés
y una flor que dice: olvida.
Coplas como panaderos,
como nubes, como aquel
mirlo que cantaba manso
a orillas del Arapey.
Yo soy tararira vieja,
que busca lo más profundo,
viveza precisa el hombre
para vivir en el mundo.
Pero también necesita,
y la copla no lo dice,
una mujer compañera,
una canción cuando triste.
El valor todo lo puede,
hay que tenerse confianza,
y lo que el valor no pueda*
lo ha de poder la esperanza.
Coplas que son como un poncho
en un camino invernal
y, al perdido en este mundo,
un agua de manantial.
Maria de las esquinas
Sólo la noche supo su silencio,
su vuelo circular, el ala rota,
y –trascartón– la muerte…
María quiso encontrar
de su sombra su color
y perfumó de mujer
la esquina del callejón.
María quiso volar
con sus alas de cartón,
la noche con su espiral
de cuchillos sin dolor.
María qué viento sur
golpeó tus ojos de mar,
cuando roto el corazón
se alzó luna en soledad.
María por la ciudad
gastando fue su color,
y en la lluvia volverá
a su esquina de malvón.
María qué viento sur
golpeó en tus ojos de mar…
Dile a la vida/ Dis à la vie
Para tanta soledad me sobra el tiempo,
dile a la vida que viva,
tu recuerdo no se muere ni yo siento
más que penas conocidas.
Para tanta soledad me sobra el tiempo,
dile a la vida que viva.
En mi alma muchas veces, un momento,
se abre una puerta dormida,
yo no sé si sacudida por el viento,
sé que se cierra enseguida.
Y en la senda donde vivo siempre encuentro
tus flores desvanecidas.
Cuando volvamos a vernos
no sangrarán tus heridas,
yo he pagado tu dolor con el infierno
tu amor con toda mi vida.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
dile a la vida que viva.
No me traigas esas flores ni preguntes
si te arranqué de mi vida,
en la negra oscuridad donde te hundes
mi corazón te vigila.
No me traigas esas flores ni preguntes
si te arranqué de mi vida.
Tus amores, nuestro amor y el pensamiento,
son canciones enemigas;
yo sé bien cuáles son mis sentimientos
no quiero más despedidas.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
y el tiempo sí que te olvida.
Cuando volvamos a vernos
no sangrarán tus heridas,
yo he pagado tu dolor con el infierno
tu amor con toda mi vida.
Para tanta soledad me sobra el tiempo
dile a la vida que viva.
Popurri con los olimarenos
Los boliches
El retobao
Seis figureao
El gato de las cuchillas
Amanecer
Senorita erre
Solos y juntos
Maria serena mia
El diccionario
Milonga madre
Cancion de los horneros
Stefanie
Coplas del canto
El arbol del olvido
El corazon de mi pueblo
Chamarrita de los milicos
Triunfo de los vencidos
Éste es el triunfo, madre,
de los vencidos;
de los que nada tienen,
de los sufridos.
Nunca tuvieron nada,
menos cobijo;
sosteniendo la suerte
de algún caudillo.
Éste es el triunfo, madre,
que canto y grito;
por tanto gaucho muerto
desconocido.
Le hablaron de pelea,
probó el cuchillo;
agarró sus cacharpas,
sonriendo al hijo.
Éste es el triunfo, madre,
de los perdidos,
vueltos tierra del llano,
agua del río,
remolino de polvo,
flor de espartillo;
éste es el triunfo, madre,
de los vencidos.
(1975)
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